
Hemos estado medio flojos para escribir acá… y no es por falta de tema, quizás todo lo contrario. Hace varias semanas que habíamos anunciado comentar el esperado 4 de Julio, que en un país tan dado a la parafernalia prometía todo tipo de espectáculos y excesos nacionalistas. En verdad igual lo pasamos bien, pero fue medio decepcionante. Quizás porque veníamos acostumbrados a que en Chile apenas se avista Septiembre en el horizonte todo se empieza a llenar de banderas, cuecas, olor a cebolla y un sinnumero de ofertas de supermercado mientras que acá, pese a todas las expectativas, fue casi lo opuesto: salvo una que otra 4th of July Sale (generalmente unos días antes de la fecha), las celebraciones duraron, al menos en Boston, estrictamente el miércoles feriado y un poco de la tarde previa. Puede ser porque los días no están para bollos y acá los ánimos no son los mejores. Para nadie es novedad que este país ya no la lleva (cosa no más de ver el discurso de despedida de Tony Blair donde se ufanaba de lo contrario sobre el R.U. como su mayor obra; o ver en la tele de acá a Bill Clinton explicándole a unos estudiantes de high-school cómo eeuu en el futuro se tendrá que conformar con un lugar secundario, “aunque relevante” en el concierto de las naciones –“si los chinos y los indios son muchos más que nosotros y no tenemos motivos para pensar que sean menos inteligentes, entonces…”). De hecho, el articulo principal de la semana del 4 de Julio del Boston Phoenix, un diario tipo The Clinic, pero mas noble porque es gratis y viene con los eventos de la semana, se llamaba “America Blows” y se trataba de cómo “desde que cierto presidente tejano habita en Washigton” a los gringos les va mal en los deportes y ya no destacan en nada a nivel mundial (salvo en ponerle nombres fantasiosos a las parejas de celebridades del estilo de TomKat o Brangelina; si quieren lo pueden leer en http://thephoenix.com/article_ektid42670.aspx).
Imbuidos en este ambiente de fomedad, nos enteramos que lo tradicional de la celebración del día patrio era: no trabajar, vestirse con motivos alusivos a la bandera, hacer un asado (pero que en verdad es el pasatiempo favorito del verano, así que no lo ven como tan particular) y, lo mas importante, lo que verdaderamente es el sinónimo de la fecha para todo ciudadano: FUEGOS ARTIFICIALES. Como en Massachusetts esta prohibida su venta, incluyendo las estrellitas, (los verdaderos patriotas los contrabandean de New Hampshire, el estado vecino donde sí son legales), se trata principalmente de espectáculos institucionales organizados por las municipalidades, algunos restaurantes, o la mafia local (en realidad esto ultimo pasaba en NY según una niña del lab que vivió en el Bronx cuando iba a
Así que al final, el famoso día almorzamos unas hamburgers con nombres de los estados de la unión en The Pour House (ML una Massachusetts, la clásica y conservadora con lechuga y tomate, y yo una Hawai, con piña y cebolla) y después hicimos hora hasta las 10 de la noche en que caminamos al Harvard Bridge, que queda como a 10 minutos desde nuestra casa y nos unimos a la multitud (un poco disminuida por la lluvia) para ver los fuegos a las 10 y media, igual de cerca que para el año nuevo desde cardenal newman. Casi no vimos a nadie con ropa especial para la ocasión, aunque sí uno que otro estudiante endieciochado. Los fuegos los lanzan desde una balsa en medio del río y son bien impresionantes, más que nada por el entorno. Tenían algunas gracias especiales, que nosotros nunca habíamos visto, como fuegos que explotaban haciendo un dibujo en expansión (como el contorno de un cubo en 3D, una estrella o una cara feliz), pero que igual eran medio fomes, o mis favoritos, unos que subían súper lento y tenían forma de cometa (o pelota de badminton). En total el show pirotécnico dura 20 mins, como corresponde, y por supuesto que le gana a los de la municipalidad de las condes, aunque, para ser justos, nos parece que en Chile son un poco más preocupados de la combinación de los colores y los efectos, mientras que acá son más dados a tirar todos a la chuña. A la vuelta, un mar de gente se tomó Massachusetts Ave, mientras se iba caminando tranquilamente –salvo uno que otro petardo- hasta la casa. Al día siguiente en el lab nada de esto fue tema, sin embargo. Lo verdaderamente importante del día había pasado en NY, cuando Takeru Kobayashi, el campeón mundial de comer hot-dogs, invicto desde 2001, perdió su titulo, aunque con la mandíbula lesionada, frente al californiano Joe Chestnut que impuso la marca de 66 completos en 12 min, como se habrán enterado por la prensa internacional (por lo menos sé que apareció en lun).